El Estudiante de Hoy
EL ESTUDIANTE DE HOY
Antes mucho antes como en aquella época de los setenta o quizá de los ochenta todos éramos tan responsables, a las ocho o máximo nueve de la noche ya nos íbamos a dormir y si me acorba que habia una tarea pendiente me tenía que levantar y hacerla... que me quedaba.
Las niñas tenían ya 14 años y los varoncitos ya no querían jugar con carritos ni a los cachaquitos, nada de eso, ¡empezaba la pubertad!
Casi todo era muy bonito, yo salía a las fiestas acompañado de mis papis y nos quedábamos hasta las diez, era tarde y los enamorados recién empezaban a los dieciocho años, antes no era pecado.
Los papis muy pendientes de sus niños se preocupaban por sus notas (en la escuela) e incluso le ayudaban a hacer las tareas por si este estaba muy cansadito.
Los jóvenes de aquella época, si que éramos responsables, todos íbamos bien peinaditos y habían hecho todos sus tareas... y si le respondíamos al profesor uiiii! ahí si que nos hacía llorar pero ni que quejarnos con nuestros padres pues estos habían autorizado tan abusiva conducta. La letra con sangre entra decían muchos profesores y si que entraba, todos se preocupaban de sacar muy buenas calificaciones y se esforzaban por ser el mejor.
30 AÑOS DESPUÉS…
Ya en el siglo XX todo ha cambiado y ser joven es una maravilla, el cole se ha convertido en nuestro mejor aliado para nuestra vida social; la tecnología ha evolucionado tanto que ahora todas las tardes a partir de las 5:00 todos se conectan para conversar casi siempre de la misma pregunta: ¿Qué haces? y siempre es la misma respuesta: nada.
Son las 7:50 de la mañana y aun no voy a clases, tomo el desayuno apurado y aunque no supe mucho a duras penas hice la tarea, el profesor me reviso y con un poco de suerte me saque catorce, me conforme con eso. Al día siguiente la historia se repite, y así hasta que…
Waao! Las 7:30 de la mañana y recién me levanto, es que anoche me acosté tarde, me cambie rápido y chau chau, se me hace tarde, pum! suena la puerta, salí apurado y apenas me alcé un vaso de quaquer y un pan.
En el colegio el profesor explica y aun se escuchan unas vocecitas de un grupito de alumnos y yo casi no hice la tarea, pues tenía muchas cosas que hacer, no la apunte le digo.
Ya en estos tiempos el más responsable hace su tarea y como yo no estuve muy pendiente de la clase de ese profe, pues me aburre las matemáticas, no sé como hacer la tarea le pido prestado a mi compañero su cuaderno un día antes de que toque la clase, al día siguiente se lo devuelvo, tengo mi nota y todos felices.
Corte de cabello, mal uniformado, conversa mucho en clase y todas esas otras quejas ya me tienen harto, me quiero ir de este cole y cuidadito del profe que me día algo pues ya estoy en secundaria y se como defenderme.
Cuanta tarea dejaron Aritmética, Geometría, Física, Trigonometría,¡como odio las matemáticas! a las justas se sumar restar multiplicar y dividir, pa´ que más. Ya es de noche y perdí mucho frente a la pantalla y aun no empiezo a hacer mis tareas.
Al día siguiente el profesor enojado como siempre revisa la tarea y mientras va revisando yo voy haciendo lo que se x vale 8 entonces reemplazo acá, seria 5x8 entre dos más esto pasa acá y…luego de un esfuerzo mental extraordinario me salió, sale 32.
Son las 8:00 am y el portón del colegio ya está cerrado, no tuve tiempo ni de despedirme y por más que corrí no llegue a tiempo y cuando por fin logre entrar apresurado pedí prestado el cuaderno de mi amigo y copie como pude,- no había hecho la tarea.
Ahora las fiestas empiezan a las 10:00 de la noche y por lo menos hay una por semana. Y la juventud apresurada me incitaba a tener una enamorada, todos la tenían, faltaba yo; así que me conseguí una chica era simpática pero malcriada, era mi enamorada,- no se lo digas a nadie.
Y aún tengo una más, les voy a contar, el otro día me pelee con el profesor, me quería votar de salón ja! a mi y discutimos y como nadie quiso dar su brazo a torcer llamaron a los instructores y se armó todo un lío.
Empezaron los exámenes y con tantas cosas no pude estudiar pero no hay de qué preocuparse, pues tengo memoria fotográfica y cinco minutos antes del examen repaso un poco y con eso fácil apruebo si no mañana escribo algo en la carpeta sin que se den cuenta y con eso ya tengo mi nota asegurada.
Si con esto no paso de año aún tengo otra oportunidad más la que me enseño mi padre un gran político: ya pe’ profe, ¿cómo es? Mire que se acerca navidad y si usted quiere le puedo dar un panetón o un vinito no se usted dirá, finalmente funcionó.
Mi mami recogió mi libreta y me felicito no tengo ni un jalado (que voy a desaprobar con todo lo que hice) y maravillosamente aprobé con un quince con ese profe Ja! así de fácil pase de año.