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Poesía de Tartaloro

Por aquí respiro y hablo. Payasos y moscas. Ninguna lata se oxida sin morderme, El río hablador. De tripas corazón. Vivo escrito en el margen del cuaderno. Vox in tenebris. Nuestras letras invisibles: Podría posarme en tus partes insensibles, pero busco la zona cosquilleante y ulcerosa. Allí terminan la vanidad y el zumbido, y empieza mi matadura, Punto final del aire recitado por desconocidos que en el simple deleite de volar nos consagramos.                                                             Tartaloro                                      (Extracto de A ver un aplauso.                                           ...
    Poema El Amor     Si eres un bien arrebatado al cielo ¿por qué las dudas, el temor, el llanto, la desconfianza, el torcedor quebranto, las turbias noches de febril desvelo? Si eres un mal en el terrestre suelo, ¿por qué los goces, la sonrisa. el canto, las esperanzas, el glorioso encanto, las visiones de paz y de consuelo? Si eres nieve, ¿por qué tus vivas llamas? Si eres llama, ¿por qué tu hielo inerte? Si eres sombra, ¿por qué tu luz derramas? ¿Por qué la sombra, si eres luz querida? Si eres vida, ¿por qué me das la muerte? Si eres muerte, ¿por qué me das la vida?                                                                                Manuel Gonzales Prada                       ...

Táctica y Estrategia

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Mi táctica es            mirarte aprender como sos quererte como sos mi táctica es            hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme con vos mi táctica es             ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón            ni abismos Mi estrategia es en cambio más profunda y más            simple Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.                             Mario Benedetti

INTIMIDAD

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 Humberto Vilchez Vera Te esperaba Sí, Claro que te esperaba. De la misma manera que se aguarda las caricias furtivas. Del mismo modo que celebra sus bodas el silencio. Y te adoraba Sí, Como se adora la idea levantada en los hombros. Y se lleva hasta el punto final de una epopeya. Con esa intimidad de las estrellas que confían al alba sus tristezas. Estabas en mis manos líquidas de ansiedad Florecida en mi piel, en cada poro. Convertida en el átomo primero, Transformada en la célula nerviosa de la vida. Mucho antes de pensar en Ti, Ya estabas en mis manos, En el ignorado sueño de la infancia, En el cerebro, En la callada obstinación del hombre Que se dobla en el sexo Y te presiente. Estabas en mí, Musitando plegarias ancestrales en religiones de besos, Sacramentada de luz. Eras un poco piedra, otro poco rosa, Gota de sangre, trozo de vidrio, Fiebre del cuerpo, grito del alma. Llanto del hombre, Flor y distancia. Te veo, Por fin... Estás re...